miércoles, 3 de febrero de 2010

Speed and city lights


Bajó las escaleras corriendo. Cuando llegó al rellano del portal y abrió la puerta de golpe le costaba respirar.Llevaba la camisa desabrochada y la corbata en la mano. Sintió el bochorno que subía del asfalto a pesar de ser las 3 de la madrugada. Aunque la ciudad dormía se escuchaba ese incesante zumbido sordo resonando de las entrañas de la urbe. Bajó la calle ahora despacio, haciendo sonar sus pasos sobre el empedrado. Al llegar hasta su coche acarició la carrocería metalizada con la punta de los dedos antes de abrir la puerta y subirse. Allí sentado frente al volante sonreía y saboreaba su perfume aún impregnado en su cara, en su pecho, en el cuello de su camisa...Encendió el motor y apoyó la palma de su mano en la palanca de cambios. Se puso en marcha mientras recordaba uno a uno los detalles de aquella increíble noche.
-Perdona-le había dicho ella apoyando su mano sobre su hombro-tú debes ser Edgar Neville ¿no?
-El mismo-contestó él tras sentir el chispazo de su contacto.Se giró lentamente hasta encontrarse con su mirada.Sus inmensos ojos negros lo petrificaron al instante y allí se quedó con la copa en la mano sin saber que decir.
A su lado estaba Don Antonio Ibañez, director ejecutivo de su empresa.
-Sí cariño-dijo-perdona que no os haya presentado. Edgar esta es mi esposa Martina, le he hablado mucho de ti .
A partir de ahí no se separaron en toda la noche. Don Antonio parecía encantado de que alguien le diera conversación a su mujer y él, sobra decirlo, estaba doblemente encantado. Había soñado con ese momento desde la primera vez que la vio de lejos aparecer por la oficina. Sólo cruzaron sus miradas un segundo, pero fue suficiente para que le flaquearan las piernas.
-¿Has venido en coche?-le dijo ella apartándolo a un lado.
-Sí claro-respondió él.
-Vámonos ahora, espérame en el Hall en cinco minutos.
Lo siguiente que ocurrió pasó tan rápido que todavía sentía el corazón saltándole en el pecho. En 15 minutos se encontraban en el dormitorio de un pequeño ático que ella tenía en el centro.
Ahora, conduciendo a toda velocidad Castellana abajo, recordaba su voz entrecortada pronunciando su nombre en su oído y un escalofrío recorría su espina dorsal. Veía pasar las luces de la ciudad cruzando rápidas como luciérnagas a su lado y le invadía una sensación de poder. Aquel espacio y aquel momento le pertenecían , como aquella ciudad. Aceleró un poco más al pasar por delante de la Cibeles y miró de reojo "La Victoria Alada" sobre el edificio Metrópolis. Adoraba aquel edificio, le traía suerte, y cada vez que pasaba por allí le hacía un guiño. La música sonaba a todo volumen dentro el habitáculo del vehículo y resonaban con ella todos los poros de su piel.
No vió las luces azules que parpadeaban en el retrovisor hasta pasado la glorieta de Neptuno. Antes de que pudiera reaccionar tenía a dos motos de la policía haciéndole señas para que parara.
-Documentación por favor, y baje inmediatamente del coche.
Edgar se entretuvo un momento mientras buscaba los papeles en la guantera . Bajó despacio, todavía con la camisa desabrochada.Durante un segundo su magnífico y atlético torso relució bajo las luces de neón.
-¿Porque sonríe caballero?¿ le hace gracia bajar a casi 120km por hora por una vía urbana?
Edgar no respondió, se limitó a abrocharse lentamente los botones de su camisa, al llegar al cuello, aproximó la tela a su nariz y aspiró su aroma una vez más. Luego miró al agente de policía y volvió a sonreír.

10 comentarios:

  1. Genial descripción de Madrid. Me han entrado escalofíos: "Veía pasar las luces de la ciudad cruzando rápidas como luciérnagas a su lado y le invadía una sensación de poder. Aquel espacio y aquel momento le pertenecían,como aquella ciudad. Aceleró un poco más al pasar por delante de la Cibeles y miró de reojo "La Victoria Alada" sobre el edificio Metrópolis. Adoraba aquel edificio, le traía suerte, y cada vez que pasaba por allí le hacía un guiño". Es estupendo.
    Besazos de tu nueva seguidora.
    Lena

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  2. Gracias "niña de la via lactea"...es gratificante que siempre estés ahí..UN saludo

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  3. Muchas gracias Lena por tu comentario, es la primera vez que alguien me cita, y la verdad me hace mucha ilusión..gracias por seguirme.Nunca me resisto a describir mis sensaciones con esta ciudad en la que vivo y a la que adoro...A pesar de no ser de aquí...
    Un saludo

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  4. ¿Sensaciones? esperamos que sólo sea metafórica descripción la de la entrada... o ¿escribes desde la experiencia? Por cierto, ¿escuchaba Edgar alguna música mientras se perdía a 120 km/h por el Paseo de la Castellana?

    Andrómeda.

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  5. jajajja...Pues he de confesar que más de una vez he bajado por la Castellana a más velocidad de la que está permitida..pero no lo recomiendo en absoluto, entre otras cosas porque los radares no perdonan...Y sí..es una experiencia real...Y Edgar podría estar escuchando perfectamente "Supermassive Black Hole" de Muse...Si no la has escuchado te la recomiendo.

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  6. BUENO C.O., si señora. Tiene fuerza, ritmo,... y mucho magnetismo. Enhorabuena. Y si, podría ser perfectamente Muse lo que escuchara, jajajaja. Eso y la embriaguez del recuerdo perfumado explicarían que se deslizara poderoso (o poderosa), voraz, a 120 km por hora.
    Gracias por compartirlo con tod*s nosotr*s.

    Un beso

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  7. ME HA GUSTADO MUCHO. PUNTO.

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  8. Mas de una vez me he presentado con esa sonrisa en el trabajo....Y MAS A MENUDO ME GUSTARIA LLEVARLA.

    XUSS

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